Arqueología

Vistas generales de las estructuras documentadas en la excavación. Abajo: zona del patio del antiguo palacio, con el pozo y las arcadas cegadas en la trasera de la Casa del Sol

Resultados

Se documentaron una serie de paramentos con una cierta envergadura constructiva, que delatan la persistencia parcial de la zona septentrional del patio del palacio del conde de Gondomar, la cual resultó intensamente alterada por las obras de construcción del edificio levantado en 1980 para convento y colegio de las Madres Oblatas, que a principios del siglo XX se habían hecho con la propiedad de la casa señorial. El aprovechamiento de los espacios delimitados en todo el perímetro del patio y en sus galerías laterales como zonas de bodega o de sótano hasta bien entrado el siglo XX impidió la conservación de una estratigrafía arqueológica significativa y, por el contrario, se constata una serie de potentes y espesos sedimentos de cronología contemporánea en la mayor parte de los casos, que han rellenado sucesivamente los espacios delimitados por los lienzos anteriores tras las diferentes obras desarrolladas, tanto de derribo de parte del antiguo palacio, más tarde convento, como de la construcción del inmueble que se ha derribado más recientemente. La presencia de materiales arqueológicos en estos rellenos es muy reducida y no se han recuperado piezas que sean significativas para su inventario y estudio. Únicamente debe señalarse la presencia de una basa de columna, de estilo clasicista, hallada en el relleno de la U.E. 102, muy cerca del muro U.E.M. 7, que se ha guardado para su posterior tratamiento.

Paramentos documentados en la excavación; arriba: U.E.M. 1, 2 y 3; centro y abajo: U.E.M. 4 y 8

Paramentos documentados en la excavación; U.E.M. 4 (el muro más largo, exhumado en los presentes trabajos) y U.E.M. 5

Perfil meridional, de este a oeste, de la intervención, comprendido entre los muros U.E.M. 5 y U.E.M. 7

Franja suroriental de la actuación, con el aljibe de hormigón (U.E.M. 1) y los muros U.E.M. 2, 3 y 5, reconociéndose en este último la jamba en piedra de la puerta que debía abrirse sobre U.E.M. 3

Paramento U.E.M. 4, en su extremo occidental, con la huella de su prolongación. Muro U.E.M. 8, con un vano central

Paramentos documentados en la excavación; U.E.M. 6 y 7, pertenecientes a la galería de poniente del antiguo palacio

La excavación arqueológica en área

De acuerdo con las prescripciones patrimoniales precedentes, los trabajos arqueológicos previstos en el proyecto de construcción del nuevo inmueble en el solar del nº 1 de la calle Rondilla de Santa Teresa, consistirían en la excavación arqueológica de una superficie ubicada en la franja meridional, a uno y otro lado del paramento documentado en el precedente sondeo 2, y en el posterior control arqueológico de todas las remociones que se lleven a cabo en el solar, especialmente en aquellas zonas no rebajadas con anterioridad. Las dimensiones de los paramentos históricos documentados tras el derribo del anterior inmueble determinaron que la superficie de actuación alcanzase los 44 m, de este a oeste, por un ancho, de norte a sur, que varía entre los 8 y 10 m, lo que determina una superficie de intervención de unos 392 m2. Este ámbito se encontraba en la franja meridional del solar, enfrentada al patio de la Casa del Sol y englobaba parcialmente, en su extremo noroeste, parte de la superficie del sótano demolido del edificio de 1980.

La estratigrafía que se registró en el extremo occidental del área de excavación es simple, ya que es la sucesión de rellenos a base de escombros de diferentes épocas, caso de la U.E. 102, que corresponde con los restos producidos tras la conclusión de la edificación del bloque ahora derribado, que se dispersaron por toda la parte trasera del solar con anterioridad a verter tierra vegetal y generar una especie de jardín (este mismo estrato ya se documentó en el sondeo 1). En este sector suroccidental apenas cuenta con 0,40 m de potencia, mientras que en la parte central de lo que se ha denominado patio o zona ajardinada, en el perfil meridional del área de excavación, alcanza más de 2,40 m de espesor, en un área que parece se ha rellenado una excavación efectuada a propósito. Este nivel no se localiza en el tercio oriental de la zona intervenida, mientras que es exactamente igual al material que rellenaba el aljibe U.E.M. 1, que debió realizarse de forma coetánea al edificio de 1980, ejecutándose con muros de hormigón armado, bien encofrado en su cara interior y bastante descuidado por el exterior.

Bajo esa capa U.E. 102 se localiza otra amalgama de lechos y nódulos de arcilla o barro, con fragmentos de teja y ladrillo, designada como U.E. 103, que parece responder al desperdicio de las obras que se han ido realizando sobre este espacio, y que se diferencia de la unidad anterior por la ausencia de restos de cemento y por ser un vertido con elementos más antiguos. No se ha localizado en la parte central de la excavación, área en la que la U.E. 102 adquiere mayor potencia, siendo el nivel superficial en el tercio oriental del cuadro de excavación. Podría tratarse del resultado de las reformas que acaecen con la compra del inmueble en 1912 por parte de las Monjas Oblatas al XII Conde de Gondomar, y la adaptación de lo quedaba del palacio en las dependencias del convento y del colegio.

Este sedimento está rellenando las cotas superiores de espacios o habitáculos demarcados por diferentes muros de similar factura e igual cronología en su mayoría, o con un desfase de unos años ya que las obras del edificio al que parecen pertenecer se dilataron en el tiempo.

Proceso de excavación en la franja meridional el solar, al mediodía del muro U.E.M. 4

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Paramentos

El paramento situado más al este es el denominado U.E.M. 2. Se trata de una estructura de trayectoria norte-sur, que se desarrolla desde el perfil meridional del área de excavación hasta que la construcción del sótano en 1980 le seccionó. Está realizado con grandes mampuestos calizos, ligeramente careados, cogidos con abundante mortero de cal y arena. Presenta un alzado conservado variable entre los 2 y 2,60 m, y una anchura de 1,20 m. Para su construcción se buscó la base geológica, las gravas de las terrazas del río Pisuerga, realizando una zanja de cimentación en ellas. Las paredes de ese corte han servido a la vez de encofrado, ya que se observa como hilada tras hilada la argamasa se ha desbordado por los laterales y la rebaba se ha unido a las gravas. Presenta un alzado irregular, siendo a veces algo más estrecho en las cotas más bajas que en las altas, por lo que suponemos que se trata de la cimentación de los paramentos. Hace unos 40 años aprovecharon su lateral oriental como sujeción para el encofrado del aljibe U.E.M. 1.

Aproximadamente de la mitad del tramo conservado del paramento anterior parte otro perpendicular a él, con orientación este-oeste, que se ha designado como U.E.M. 3. Presenta un ligero desvío hacia el noroeste hasta que enjarja de una manera bastante irregular y deficiente con la U.E.M. 4. Los muros U.E.M. 2 y 3 parecen corresponder a una obra de menor calidad que los muros que a continuación se describen y posiblemente a una fase de la obra posterior, puesto que se corresponden con la medianera entre el patio y el corral del palacio.

Esta apreciación se basa en el análisis de las relaciones de estos paramentos y sus características constructivas con los que se describen a continuación. Como apuntábamos, la U.E.M. 3 enjarja con U.E.M. 4, que junto a U.E.M 5 conforman la base de un recinto de planta rectangular, que parece coincidir con la crujía norte del patio del palacio, cuyos bajos, en un momento dado, se utilizaron para una bodega. En efecto, se cimientan a una mayor profundidad que los anteriores, presentan un alzado algo más cuidado, a pesar de que la técnica constructiva sea la misma, aunque parece que ejecutada con más esmero.

La U.E.M. 4 presenta un desarrollo de 13 m, con una dirección oeste-este y con diferentes cotas de alzado conservado, que van desde los 2,40 m hasta los 3,50 m, máxime teniendo en cuenta que hay zonas donde se ha profundizado hasta las gravas naturales y otras en las que no se excavaron todos los sedimentos de origen antrópico. En el cruce que se produce con el paramento U.E.M. 5, coetáneo la anterior, y adosado a la cara oriental de aquel y apoyado sobre U.EM. 4, se localiza un pilar de reducidas dimensiones, conformado con pequeños sillares rectangulares, bien labrados, que bien podrían hacer las funciones de jamba de una gran puerta. La base de esos elementos puede estar marcando el nivel de uso de este espacio, que parece un punto de la confluencia de dos fases de las obras del palacio y a la vez un lugar de paso dentro del propio edificio. Es más, la cara oriental de la U.E.M. 5, desde la cota indicada por la columnilla, en el alzado apenas si presenta rebabas de argamasa y posee un mejor acabado.

Este paramento, U.E.M. 5, presenta una trayectoria sur-norte hasta que al construir el sótano del edifico de 1980 fue cortado, desapareciendo desde ese punto una vez superada la cara norte del U.E.M. 4. Sirvió de apoyo para el muro de hormigón del lateral sur de ese recinto hasta que a unos 12 m de trayectoria oeste hubieron de cortarlo para ampliar la superficie del sótano y con ello demoler los cimientos del viejo palacio. Al interior estos dos paramentos dibujan una gran estancia, posiblemente rectangular, cimentada a mayor profundidad que los muros hasta ahora descritos, incidiendo incluso en el nivel freático, por lo que pudieran estar indicando la presencia de una galería o bodega, pieza de la que hay constancia en la documentación relativa a la construcción histórica. Un dato significativo es el relleno intencionado que se reconoce en el perfil meridional, al oeste del paramento U.E.M. 5, donde se observa que se ha vertido desde una cota similar al alzado conservado de este, conformando diferentes capas de sedimento inclinadas, rellenando este recinto desde ese punto hacia el oeste, primero con la U.E. 104 y por encima con la U.E. 103.

Volviendo al cuadrante occidental del área de excavación se localizaron los restos de las cimentaciones de los muros que conformaban la crujía de poniente del palacio. Se han conservado con un alzado dispar y similar longitud, unos 3,5 m, ya que el sótano del edificio anterior incidió sobre ellos. El más occidental, el que conforma el lateral oeste, es U.EM. 6, y tiene un alzado conservado de 1,80 m en el perfil sur y va desapareciendo paulatinamente en su trayectoria hacia el norte. Por su parte, el lateral oriental que cierra el espacio hacia el patio, denominado U.E.M. 7, se ha conservado con una altura de 1,60 m y poco a poco desaparece como su gemelo.

A medio camino entre los restos de la crujía oeste y el final del largo muro U.E.M. 4 se han localizado los restos de otro cimiento, designado como U.E.M. 8, dividido en dos tramos con un vano de 1 m entre ellos; uno de 1,10 m desde el perfil sur y otro de 2 m de longitud y casi 1 m de alzado. La técnica constructiva es diferente a lo observado en los otros muros localizados, ya que parece tratarse de un encofrado de cal y canto con ladrillos macizos y fragmentos de tejas. Presenta un grosor de 0,80 m, aproximadamente, aunque es muy irregular. Observando el alzado conservado de este lateral del palacio, puede verse que se corresponde con el cierre oriental de la crujía de poniente, aunque evidentemente es de una fase diferente a las U.E.M. 6 y 7, probablemente posterior a los anteriores.

Proceso de excavación en la franja meridional el solar, al mediodía del muro U.E.M. 4